Qué idiotas fuimos


En aquella madrugada, extrañamente, recordé la química que durante tanto tiempo nos tuvimos. Ambos lo sabíamos, pero ninguno lo confirmó. Qué idiotas fuimos. 

Nunca sabremos, por culpa de eso, cuántas preguntas dejamos en el aire, cuántas quedaron sin respondernos. Pero la pregunta madre, estoy seguro, es solo una, sencilla y compleja a la vez: "¿Qué hubiera pasado?" Insisto, nunca lo sabremos, al menos no en esta vida.

Qué idiotas fuimos, porque todo mundo lo vio, hasta nosotros mismos, pero nos pudo más el miedo. Y hoy que te recuerdo, en medio de la madrugada, preguntándome dónde estarás y qué será de ti, cierro los ojos y te veo sonreír en frente mío, lo que tanto me gustaba admirar de ti. Mi consuelo, pequeño o no, es que al menos eso lo supiste. Siempre lo supiste, porque me aseguré que lo supieras. 

Nos queríamos tener, el uno al otro, pero nunca nos tuvimos por completo. Qué idiotas fuimos. Hoy, tus recuerdos pesan,  no solo porque volvieron de repente, también lo hacen porque, con su regreso, acepté que quizás nunca te fuiste o nunca te dejé ir por completo. 

Quiero pensar que volviste porque, de alguna manera, a la distancia, tampoco me has soltado de todo, a mí o a tu recuerdo de mí. Quiero pensar que, alguna noche, también de la nada, te harás las mismas preguntas, y acto seguido, te recordarás sonriendo para mí.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Honro nuestra historia

Condenado a escribirte

A quien inspira