Muchas veces no bastaron
Muchas veces, espero lo recuerdes tú, quise tomarte de la mano para caminar contigo mientras presumía de tu compañía. Esa compañía que, muchas veces en silencio, me llenó el alma con solo tenerla.
Muchas veces, todavía en estos días, me parece escucharte resaltándome nuestras diferencias, cuando lo único que quería era compartir contigo lo poco que tuvimos -y quizás aún hoy tenemos- en común. Los comentarios de los demás, para mí, sobraban si te tenía a mi lado.
Muchas veces te dije, incluso sin yo mismo entenderlo, todo lo que generabas en mí. Pero por más veces todavía, pesó más para ti el qué dirán, como si se viviera de los demás.
Pero muchas más veces todavía, recuérdalo, estuve dispuesto a desatar todo el intenso cariño que te tuve. Ese mismo cariño que, creo haber sentido bien, gozabas recibir, pero nunca estuviste dispuesta a aceptar del todo, aún sabiendo que no me importaba cuánto hubiera podido durarnos.
Muchas veces, y esta si es una revelación inédita aún para ti, estuve dispuesto a intentar cambiar buscando que, finalmente, terminaras de dejar fluir lo que, quiero creer, alguna vez sentiste.
Pero la vida es así y muchas veces hoy digo que bueno que no lo hice, porque muchas veces, espero sea este un caso, llegan cosas mejores que hacen que las muchas veces que no fueron, finalmente, hayan valido la pena... Porque muchas veces te quise, pero tú no quisiste dejarte querer.

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