Lo bonito que quedó


No sé si con estas mismas palabras, porque el tiempo pasa y la forma en que nos expresamos cambia, pero estoy seguro que en unos años, muchos o no tantos, poco importa realmente cuántos, cuando alguien me pregunté por cualquier motivo por ti, le diré, sin dudarlo un instante, que fuiste de lo más bonito que pasó por mi vida.

Y aunque por momentos me cuesta aceptar un poco el tener que hablarles de ti a los demás en pasado, porque por mucho tiempo conservé la ilusión de que fueras mi presente, decido quedarme con todo lo que alcanzaste a sembrar en mí, que por cierto, no fue poco.

Poco, en cambio, sí es cualquier cosa halagadora que de ti pueda contarles, y lo sabes bien, o espero que así sea, no hablo netamente de halagos físicos, hablo de halagos que van mucho más allá de algo superficial. Halagos, por ejemplo, a una mirada llena de profundidad y sentimiento que me transmitió por mucho tiempo seguridad. Hablo también de algo aún cada vez menos valorado, como una compañía que se siente totalmente sincera.

Tenerte en mi vida, aunque fuera quizás por un periodo mucho más corto al que siempre quise, fue sin ninguna duda una fortuna para mí. Una fortuna, y esto hay que decirlo, aún hoy, después de tanto tiempo, imposible de medir.

Muchos quizás piensen que estoy siendo exagerado, incluso puede llegar a pasar que no lo entiendan, pero es que finalmente, el único que debe entenderlo soy yo mismo... Y bueno, me gustaría que tú también lo entiendas luego de que leas aquí un nuevo capítulo más de mi libro 'cartas que nunca te envié'.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Honro nuestra historia

A quien inspira

Mi mejor versión