La noche de las dudas


Mientras abrazo la almohada, acostado y recién cumplida la medianoche, pienso en qué nos faltó para darnos la oportunidad de estar juntos, o si, simplemente, la vida -en su eterna sabiduría- nos tenía destinados a acercarnos, pero jamás por completo... Así como si el uno no estuviera destinado a ser más que un instante para el otro, un instante que se vivió intensamente. 

Pero sigo pensando y no me parece justo, pues aunque respeto la ya mencionada sabiduría de la vida, quizás esa sí hubiera sido una buena ocasión para estrellarnos o, retando el pronóstico de la misma vida, ser felices uno al lado del otro... Entonces, siento yo, aquí la vida, por lo menos hasta ahora, sí me dejó más dudas que respuestas.

Qué hubiera pasado sí... hasta dónde hubiéramos llegado si... qué seríamos hoy sí... Son solo algunas de esas dudas que me quedaron antes que alguna respuesta. Por eso, aunque quizás la respuesta llegase más adelante, siendo seguramente un poco atrevido, hoy sí cuestiono un poco el camino que, desde entonces, me separó de tu lado.

Un camino en el cual, contrario a lo que fue o es mi deseo, debo andar, sin decir que solo, sí sin tu compañía, esa misma que en aquel tiempo tanto y tan sencillamente me llenaba. Nuevamente, en medio de ese camino, me detengo  y ahora quiero pensar que la sabiduría de la vida, esa que suelen resumir en un "todo pasa por algo", algún día responderá todas las preguntas que me quedaron tras tu partida. De verdad quiero pensar que así será, pero también me cuestiono entonces, ¿era necesario para ambos conocernos tan a fondo  si estábamos destinados a no volvernos a cruzar? Ahí va, otra pregunta sin respuesta, por lo menos hasta hoy.

En medio de todo esto, sin negar en ningún momento que las dudas ya expuestas y otro par más aún quedan, no queda más que seguir andando el camino que la vida va abriéndome, esperando algún día saciar mis curiosidades vinculadas con el por qué ahora no caminas de mi mano.

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