Una mirada


Si una mirada dijera más que mil palabras, como muchos dicen, ya te habrías dado cuenta que me tienes loco.
Y no loco en el sentido de querer tenerte a mi lado, sino loco de admirarte así: libre de todo, de prejuicios, de estigmas, de estereotipos, libre de cualquier tipo de preocupación.

Si fuera posible prestar la mirada, sin dudarlo, te cedería la mía y estoy seguro que en un par de minutos, viéndote como yo te veo, entenderías que no tienes porqué andar buscando encajar en estereotipos banales y vacíos que están lejos de mostrar todo tu valor y belleza.

Si una mirada fuera suficiente para hablar sin decir una palabra, escucharías, en mi silencio constante, las ganas que tengo día a día de abrazarte, besarte, y acariciarte... Escucharías, en pocas palabras, las ganas que siempre tengo de desconectarme del resto mundo solo con tu presencia.

Si la mirada pudiera leerse completamente, verías tras mis ojos que, con tus defectos, para mí eres perfecta cuando te muestras real, pensando únicamente en tí, y comes lo que se te antoja sin estar atormentándote por las calorías o sin estar pensando en hacer después dietas absurdas que quieren quitarte tu hermoso realismo.

Mujer, si lograras algún día comprender el poder de una mirada de apreciación sincera a la belleza natural, nunca más te preocuparías por tener esos cuerpos idealizados que nos quieren vender, a ti y a mi, las portadas de revistas, series de televisión o dibujos animados de princesa que no están ni estarán cerca de ninguna belleza natural, porque tú, por ti misma, vales mucho más que eso.

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