El último abrazo
Si hubiera sabido que aquel sería nuestro último abrazo, te hubiera atado a mi cuerpo más fuerte, no sólo para tratar de que te quedaras conmigo -aunque el esfuerzo fuera en vano- sino para impregnarme más de tu olor.
De haber sabido que ese sería nuestro último abrazo, hubiera buscado la manera de parar el tiempo para que quedaras eternamente en mis brazos, que hubieran envejecido felices protegiéndote.
Si alguien me lo hubiera advertido, o por lo menos hubiera llegado a mi una pequeña señal, te aseguro que, desde entonces, estaría abrazándote sólo para que ese último abrazo jamás llegara y aún estuvieras aquí.

Comentarios
Publicar un comentario