Entradas

Conexión anticipada

Imagen
No te he conocido, pero, sin proponérmelo, siempre he sabido exactamente cómo eres. Sé que tu personalidad es magnética y arrolladora, pero tu carácter firme como la roca. Mimada, pero al mismo tiempo poderosa. De sonrisa cautivadora y aura atrapante.

Honro nuestra historia

Imagen
Honro nuestra historia, pero ya no me aferro a ella. La honro por todo lo que fue, tal y como fue, pero ya no me aferro a ella porque tú fuiste quien la soltó primero. Nuestra historia la honro porque crecí exponencialmente con ella, y no hablo solo del crecimiento en el querer. Pero ya no me aferro a ella porque siempre es necesario abrir espacio a algo nuevo.

Muchas veces no bastaron

Imagen
Muchas veces, lo recuerdo bien, te escribí para que me leyeras, cuando lo que quería realmente era escucharte al teléfono . Escuchar esa voz tuya que, aún hoy no entiendo cómo, me daba calma.

El placer de festejarte

Imagen
De todas las cosas que me enseñaste, varias de las cuales ya te agradecí en anteriores cartas no enviadas, celebrarme yo mismo fue una de las que más me quedó. No por cuestiones de ego, más bien por autorreconocimiento. Y es que finalmente es verdad aquello de que nosotros mismos somos la única persona que nos tendremos para siempre.

Así te quedaste

Imagen
Aunque no te quedaste como en su momento deseé, te quedaste de la mejor manera en que podías haberlo hecho. Te quedaste, en resumidas cuentas, en forma de un bonito recuerdo con el cual puedo avanzar, guardándolo conmigo , pero sin necesidad de mirar atrás.

Leerme es encontrarte

Imagen
Leerme es encontrarte, porque en mis letras siempre estás tú. Estás, o en forma de una metáfora que te dedico entre líneas , o como una línea en la que te describo sin mencionarte. Leerme es encontrarte, porque casi cada letra que escribo es por o para ti. Es por o para ti, porque te transformé, sin proponérmelo, en mi mayor musa inspiradora.

Recuerdos sin aviso

Imagen
Esa madrugada, mis recuerdos contigo me invadieron de repente. Con el descaro de quien se toma sin avisar un espacio que no le corresponde, de la nada, a mi mente llegaron, uno a uno, los momentos quizás más simbólicos que tuve el placer de vivir contigo, cuando inocentemente, de alguna manera, te sentía mía.