El placer de festejarte
Pero contigo aprendí no solo a celebrarme, sino a celebrar a las personas que verdaderamente son importantes para mí. Es por eso que, cada año, siempre que se acerca tu cumpleaños, suelo pensarte más, e incluso, a horas de aquel día, me pongo nervioso sabiendo que me animaré a llamarte para celebrarte a ti misma. En pocas palabras, se me volvió tradición celebrarte, aunque sea a la distancia. Lo importante, palabras más palabras menos, es que, al menos una vez al año, te haga saber cuán especial fuiste, eres y serás en mi vida.
Lo anterior, si te conozco bien, sé que también significa mucho para ti, además, porque la memoria -y lo sabes- no es precisamente una de mis cualidades. Entonces, sí me acuerdo de llamarte, es porque hay razones de peso, casi tan importantes como las que me llevan noche a noche a escribirte cuando te recuerdo, para festejarte. Lo que sí debo aceptar es que me haría más feliz el poder festejar personalmente, con una sonrisa y un abrazo.
Hoy, aunque digo después de varios años que quizás es cierto lo que nos decían, que somos muy distintos, al mismo tiempo, no lo somos tanto, porque finalmente año a año confirmo, en tu día, que a ti te gusta que te festejen, y a mi, de alguna manera, poder festejarte.

Comentarios
Publicar un comentario