Película sin mí
El golpe de ese día dolió.
Dolió como pocos.
De muchos que me diste.
O mejor, que me dejé dar.
Golpeó sin hacerlo.
Por eso dolió tanto.
El golpe fue a la distancia.
No intencional.
Pero golpe finalmente.
Dolió que vi una película ante mi.
La película que quise mía.
De la que escribí muchas veces el guión.
La vi tal cual la escribí.
Pero el protagonista no era yo.
Dolió porque fue mi película.
Pero fui espectador.
Dolió fue eso.
No protagonizar lo que imaginé.
Pero el golpe, espero, pasará.
Lo hará por completo y desde cero.
Con una nueva película.
Otra verdaderamente mía.
Protagonizada por mi,
y quien quiera actuar en ella.

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