Pásate por mi mente


No sé por qué lo haces.

Ni con permiso de quién.

Pero tú, síguelo haciendo.

Síguete pasando por mi mente.


Hazlo siempre así. 

A tu manera.

Sin avisar.

De repente.


Cuando tú quieras.

En mi tarde más gris.

O durante mi madrugada más larga.

Pero hazlo. Por favor hazlo.


Pásate por mi mente.

Hazlo como quien no quiere.

No es permiso.

Tampoco súplica.


Es más invitación.

Pásate por mi mente.

Invádeme cuando quieras.

Aquí siempre serás bienvenida.

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