Granada latente
Me gustaste mucho.
Demasiado.
Locamente, incluso.
Quise que todo el mundo lo supiera, pero solo tenías que saberlo tú.
Hoy, tanto tiempo después, retrocedo a ese gusto que te tuve; no sé qué hiciste con esa información.
Hoy me da igual.
Aunque mis letras quieran gritar lo contrario.
Yo tampoco supe qué hacer con la que recibí aquellos días de ti.
Al menos no completamente.
El tiempo nunca me curó del todo.
Solo me acostumbró a guardarte.
Sabiendo dónde quedaste: sin borrarte, pero sin permitir que tu recuerdo me lastime de nuevo.
Los expedientes se cerraron.
El tiempo dio su veredicto.
Lo que hemos hecho desde entonces es jugar con una granada.
Una granada sin seguro que, a manera de condena mutua, no sabemos si algún día explotará.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario