Memorias del corazón
Le hablaré a quien me pregunte de cómo me gustaba verte sonreír. Pero también le contaré, a quien esté dispuesto a escucharme, que hubo sentimientos antes de ti. Sentimientos que, menos vividos, dejaron experiencias que también quisiera algún día repetir.
Lo que sentía al caminar agarrado de tu mano, también lo contaré. No importa que haya sido, para mi gusto, pocas veces. Pero, a diferencia tuya, de ellas contaré cómo también se ponían nerviosas cuando les mencionaban mi nombre, y cuánto yo lo disfrutaba.
Como no puedo contarlo contigo, de ellas contaré que mucha gente supo que llegamos a vibrar en la misma sintonía. Contigo todo quedará más para nosotros, se lo contaré solo a quien sospeche y quizás algún día se atreva a preguntarme.
De ti contaré que me dejaste un desorden bonito que, por mucho tiempo, decidí conservar así. De ellas, en cambio, diré que su paso —sin decir que esto fue bueno o malo— fue menos caótico para mí. Cada paso fue exactamente lo que tenía que ser, con sus diferencias y similitudes.
De ti y alguien más, contaré que aún hay recuerdos vívidos que resuenan en mi mente. Del resto, en cambio, el cuento será siempre más a modo de anécdota o registro.
De ti contaré que en mí estuviste, estás y, de seguro, estarás... De ellas guardaré todo lo que me dejaron vivir a su lado, porque todos esos recuerdos, aunque me hacen mirar hacia atrás de una forma bonita, hoy quizás no son mucho más que una guía de lo que quiero que algún día llegue, pero para por fin quedarse conmigo.

Comentarios
Publicar un comentario