Mi mejor versión
Y es que, recordarte a ti, como suele suceder, durante mis noches de insomnio, es recordar también aquella versión mía que te regalé, porque fuiste precisamente tú quien la sacó a flote. Y lo mejor de todo es que, estoy convencido, lo hiciste sin mucho esfuerzo, porque así eres tú: magnética, espontánea, diferente…
Recordarte, y con ello recordar la mejor versión mía que tengo en la memoria, me permitiría escribir páginas enteras de todo lo que, gracias a ti, fui mientras te tuve para mí de alguna manera.
Como ya irás entendiendo, la mejor versión mía que recuerdo está atada, más que a ti, a mis recuerdos contigo. Recuerdos en los que tomarte de la mano, darte un abrazo porque sí y acariciarte, me salía tan espontáneo que, te lo aseguro, lo disfrutaba más yo que tú misma. Y es que contigo disfrutaba, en silencio, del juego en el que no me preocupaba por más que conquistarte, incluso perdiéndome a mí mismo por momentos, o eso creía, porque lo que estaba haciendo realmente era construyendo mi mejor versión para ti y gracias a ti.
Por eso hoy que te escribo una carta más que nunca te enviaré, esperando eso sí que logres identificarte entre líneas, si es que me llegas a leer, quisiera pedirte que entregues tus secretos para que alguien más, ya que ahora no lo haces tú, saque a relucir nuevamente mi mejor versión, esa que está esperando por la nueva persona que la merezca como tú la mereciste.

Comentarios
Publicar un comentario