Tú, entre mis líneas
Tu nombre, sí… ese nombre que me hacía sonreír cuando lo escuchaba, se tratara de ti o no, no importaba. Solo sonreía al escucharlo.
Entre mis líneas, casi siempre, tú eres la protagonista número uno. Lo lograste seguro sin proponértelo, igual a como yo escribí —y aún hoy escribo— cada una de estas cartas que nunca te enviaré.
Tu nombre, sí… el que por tanto tiempo busqué en mi celular solo para ver la nueva foto de tu perfil y así, en silencio, alegrarme el día cuando este quizás no comenzaba muy bien.
Entre mis líneas, casi siempre, tú eres la receptora invisible a la que me dirijo esperando que algún día, sin mencionarte, identifiques que eres tú a quien estoy hablándole.
Tu nombre, sí… el nombre que, sin decirlo directamente, es el que me inspira a escribir párrafo a párrafo todo lo que nunca fui capaz de decirte.
Entre mis líneas, casi siempre, tú estás como esa persona a la que quiero gritarle orgulloso todas las cosas bellas que tiene, y no hablo —como te he dicho en anteriores cartas sin enviar— de algo físico. Es algo que va mucho más allá.
Entre mis líneas, tu nombre estuvo, está y, seguramente, estará presente por mucho tiempo más; no sé —no quiero saber— cuánto tiempo exacto. Lo que sí sé es que solo quiero seguir disfrutando de la inspiración que me origina tu nombre, sí, ese que seguro seguirán leyendo entre líneas.

Comentarios
Publicar un comentario