Cuéntales
Ve y cuéntales todas las noches que me alegraste con solo hacerte presente con un mensaje, o las veces que eliminaste mi aburrimiento con tan solo estar cerca mío.
Cuéntales... ve y cuéntales las veces en que con tu sola presencia me volviste tan vulnerable como un niño que no quiere perder su más preciado juguete.
Ve y cuéntales cómo me ponías a temblar con tan solo saludarme, o incluso, muchas veces, sin decir ni una sola palabra.
Cuéntales... ve y cuéntales que lograste hacerme experimentar cosas que, a día de hoy, alcancé a sentir únicamente contigo.
Ve y cuéntales que contigo ningún silencio fue incómodo, porque en él, siempre supe y tuve la dicha de gozar de tu compañía.
Cuéntales... ve y cuéntales que, sin mucho esfuerzo, me rompiste para armarme de nuevo.
Ve y cuéntales que, por mucho tiempo, fuiste el último pensamiento en cada una de mis noches y el primero en cada uno de mis días.
Cuéntales... Ve y cuéntales que aún hoy, por momentos, tu nombre pasea por mi mente recordándome todo lo que lograste, quizás hasta sin saberlo, sembrar en mí.
Ve y cuéntales... Porque si no se los cuentas tú, lo contaré yo, no importa que no me crean.

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