Conversaciones que vuelven
Entre palabras, frases y preguntas, muchas de ellas aparentemente sencillas y sin mucho de especial, nos íbamos descubriendo el uno al otro y nos conocíamos. Volviendo a leer luego de mucho tiempo esas charlas, siento recordar que, pese a las distancias, alguna conexión teníamos que, incluso, por breves momentos, lograba casi que eliminar la barrera de la distancia.
Releyendo cada mensaje, además de sonreír por cómo nos involucrábamos con el otro y las palabras que usábamos, entiendo que cada momento y siempre que hubo la oportunidad -y aquí hablo solo por mi- supe, o por lo menos intenté, aprovecharlo para que no te quedara ninguna duda de lo especial que, por aquellos días, llegaste a ser para mi. Eso me llena de calma, porque a mi memoria regresa la tranquilidad de que te entregué todo lo que sentí, siéndome leal, primero que nada, a mi mismo.
Y no es que ahora no tengas un espacio importante en mi vida, de hecho, si así fuera, estas palabras no hubieran llegado jamás a ser plasmadas aquí… Es solo que, ahora soy muy consciente de ello, mi admiración por ti se transformó. Siento, a la distancia, que eso lo tienes claro, y espero que así sea y logre hacértelo sentir, porque si no, tendré mucha tarea por delante, aunque ahora, a diferencia de aquellos días, poco nos veamos y conversemos.

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