Conexión fotográfica
Quizás tú lo tengas presente, o quizás no, pero tus fotos cautivan algo muy dentro de mi que es tan difícil de explicar, que ni yo, siéndote absolutamente sincero, logro descifrar qué es. Y no es que yo ande buscando tus fotos, es más bien que por cosas de la vida, estas me encuentran. Lo más curioso es que, cuando lo hacen, con la sonrisa que causan en mi, generan de paso una sensación de complemento emocional.
Insisto: no importa qué tan actual sea tu imagen, o qué estés haciendo en ella… a mi cuerpo y cada uno de sus componentes, desde la sangre hasta el corazón, solo le interesa y le emociona que tú estés en ella, ahí, de nuevo frente a mis ojos, aunque sea a través de una fotografía. Todo eso es lo que logras tú en mi, ni siquiera tú cómo tal, una imagen tuya. Es por eso que, repito, parece que te quedaste con un pedazo de mi ser para siempre.
Todo esto, intentando resumirte un poco, es como si tus imágenes estuvieran cargadas de un poder o un magnetismo tan particular que, de alguna manera, me conecta a ti y a los recuerdos que alguna vez, sin que nadie se enterara, construimos juntos. No sé si en poco o en mucho tiempo -porque eso es relativo, claro está- pero los construimos al fin y al cabo, y eso es lo único que ahora y cada que observo una fotografía tuya me importa.
Termino esta confesión expresándote que no entiendo cómo una simple foto puede generar tantas cosas en mí, pero siéndote brutalmente honesto, tampoco quiero o me interesa mucho entenderlo. Porque solo sé que tus fotos -y espero que tú también lo sepas, o algún día yo tenga el valor de decírtelo mirándote a los ojos- me recuerdan que es necesario querer ahora, porque nunca se sabe cuando no tendremos a personas para quererlas.

Comentarios
Publicar un comentario