Soñando dopamina
Estaba soñando. Lo sabía y era consciente de ello, pero como era contigo, no quería soltarlo. Te tenía entre mis brazos, no quería soltarte. Era, en pocas palabras, un alma engañada pero feliz.
Esos instantes en que, aunque fuera lejos de la realidad, te tenía para mí, los quería sentir al máximo. Total, ¿qué podría salir mal? Solo quería que, aunque fuera dormido, pero consciente, mi cuerpo liberara un poco de dopamina de nuevo, después de mucho tiempo, de cuenta tuya.
Pero la alarma tenía otros planes. De repente, mi despertador sonó y me hizo abrir los ojos de inmediato, quitándote de mis brazos y mandando de nuevo al piso los niveles de endorfina de mi cuerpo. Lo peor es que esto sucedió justo en el momento en que te iba a besar.
No pude entender porqué, pero no tuve más remedio que resignarme tratando de volver a dormir a ver si contaba con la suerte de volver a encontrarte en el mismo lugar: mi sueño. para mi infortunio, no sucedió, no me diste más dopamina esa noche, aunque fuera ficticiamente.

Comentarios
Publicar un comentario