La soledad de mi cama


Y ahí estaba yo, una noche más, pensando en tu mirada; anhelando tenerte en frente.

Estaba, como se me había vuelto costumbre, pensando en disfrutar cada segundo que te tuviera cerca.

Mi vida parecía ser siempre la misma rutina hasta que, de cualquier forma, aparecías en ella.

Un mensaje, una foto, una llamada, un pensamiento... Tantas formas de estar cerca de ti sin realmente estarlo. 

Sin ti el tiempo pasaba lento y aburrido; contigo a mí lado, las horas eran efímeras.

Acariciar tu pelo y tomarte la mano cada que podía se convirtieron, de un momento a otro, en mis manías favoritas.

Entonces... Esa noche, luego de aterrizar tras todos estos pensamientos, entendí que todo lo que anhelaba, ya estaba en tiempo pasado.

Aburrido, me volteé, recordé que mi cama estaba nuevamente vacía y, sin más opción, abracé la almohada deseando que, al menos por un momento, fueras tú para dormir profundamente alegre por tener entre mis brazos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Honro nuestra historia

A quien inspira

Mi mejor versión