Un abrazo, ¿es un abrazo?
Pero nada más alejado de la realidad cuando pensamos un poco más a fondo y -si así se quiere- con tono reflexivo. Un abrazo puede ser eso, un simple abrazo. Sí, de eso no hay duda. Pero... ¿qué más puede ser un abrazo? Un montón de cosas más: el contexto, la forma y otros factores más, le dan o pueden dar, cualquier otra cantidad de significados, tanto para quien lo da, como para quien lo recibe.
En términos sencillos, pero sin dejar de ser al menos un poco reflexivos, un abrazo puede ser desde todo hasta nada. Así de fácil. Pero, ¿qué más puede ser un abrazo? ¿Se lo han preguntado alguna vez? Si no lo han hecho, créanme, el ejercicio puede resultarles interesante.
Quiero insistir en la idea de que, sin duda, el significado de un abrazo puede, o mejor, necesariamente varía de acuerdo al contexto a su alrededor. ¿No les parece? Pues miren: si estás solo, un abrazo puede ser compañía; si estás asustado, un abrazo puede convertirse en un impulso a seguir adelante; si estás desmotivado, un abrazo puede significar aliento; si estás triste, un abrazo puede significar felicidad para ti (al menos un poco), y así de aquí en más...
Ahora, en los sentidos contrarios a los anteriores también puede aplicar, todo dependerá de quién provenga ese abrazo. ¿O será que miento si digo que en medio de compañía, un abrazo puede ser soledad para ti porque no lo sientes sincero? ¿O si afirmo que un abrazo puede significar un paso atrás para ti si -nuevamente- no lo sientes sincero? ¿O si, sin dudar, expreso que un abrazo cargado de falsedad puede terminar por derrumbarte?
Tratemos de respondernos esas preguntas, objetivamente eso sí, porque aunque no debería ser el ser, valga la redundancia, abrazos falsos existen y me atrevo a decir que todos, alguna vez en nuestra vida, dimos y/o recibimos alguno, por la razón que haya sido.
Y aunque este texto lo motivó un abrazo reciente que recibí y, para fortuna personal, sentí completamente verdadero, qué tal si, de ahora en más, cada que abracemos o nos abracen nos preguntamos: ¿cuál es el motivo por el que estoy dando o recibiendo ese abrazo? Así, seguramente, abrazaríamos, aunque menos, con más sentido, ¿no les parece? En fin, por esas cosas es que, respondiendo al título de este texto, un abrazo no es solo un abrazo y ya... Bueno o malo, es muchísimo más, su verdadero significado, el trascendental, depende de quien lo da y cómo lo da y de quien lo recibe y cómo lo recibe.

Comentarios
Publicar un comentario