El día en que volví a saber de ti
Durante mucho tiempo esperé, de manera consciente, el día en que volvería a saber de ti. Minutos, horas, días, semanas y meses pasaron, y yo ahí, aguardando por volver a saber de ti. Pero como todo en la vida, por más preparado que estés o creas estar, lo que tanto esperas -vaya paradoja- llega cuando menos lo esperas.
Obviamente este caso, en el que esperaba por volver a saber de ti, tampoco fue la excepción a la regla ya mencionada. Después de mucho tiempo de estar aguardando impacientemente -no sé si por miedo o por curiosidad- por saber de tí, finalmente, sin saber cuándo, llegó el día en que olvidé, quizás un poco resignado, aquel día que tanto esperaba desde no sé cuánto tiempo atrás.
Claro, te veía en fotos, leía tus chistes o las cosas que -pensaba para mí mismo- sabía que te daban risa, pero eso, para mí, nunca significó gran cosa. Y es que -esto tu creo lo sabes muy bien- para mí no existe comparación en ver o saber de cualquier personas por redes, a verla o saber de ella de forma presencial, aunque sea por terceros, como finalmente acabaría sucediéndome a mí contigo.
El día que menos pensé, en medio de uno de los tantos afanes que trae la vida de cada uno de nosotros, escuché, de la nada pero en una voz familiar para ambos, tu nombre. Entonces, aunque no estabas allí (ni cerca) y aunque nadie lo notó -o almenos eso creo y espero-, temblé y luego me paralicé por unos segundos que para mí fueron eternos.
Me quedé frío, sin saber cómo actuar. Frío también sudé, pese al calor del momento, y aunque quizás no fue la sensación más agradable, debo reconocer que me sorprendió que, después de tanto tiempo, fueras capaz de generar en mí todo eso, incluso estando tan lejos.
En fin... Hoy, unos días después de toda esta historia, la hora llegó: admito en este texto, que es a la vez una más de mis cartas para tí que nunca leerás, que llegó el día en que volví a saber de tí, y como ya lo dije, no supe cómo actuar, aunque no era para menos, porque siempre lograste dejarme, generalmente para bien, fuera de mis casillas.
Comentarios
Publicar un comentario