Zapatero a su zapato
De los refranes que existen, tan populares todos ellos, aunque unos más que otros, pocos pueden identificarnos tanto a los colombianos como ese que reza ‘zapatero a su zapato’, y no precisamente por que se cumpla, sino todo lo contrario. Lo anterior porque no hay tema, o al menos eso creemos y queremos hacer creer a los demás, del que no sepamos, y, por ende, podamos y/o debamos opinar, más allá del derecho a la libre expresión, el cual respeto, aprecio y valoro, por supuesto.
Pero lo que sucede en Colombia es que todos somos de todo y finalmente no somos nada, y pareciera que no queremos o no podemos entenderlo. Para algunos, incluso, parece ser pecado el hecho de optar mejor por no hablar sobre ciertos temas y dejar que quienes den las luces y nos guíen, sean las personas verdaderamente calificadas para ello.
Juega la Selección y todos somos técnicos, hay elecciones y todos somos politólogos, dictan sentencia contra algún personaje público y todos somos jueces o abogados… Y ahora, en medio de la pandemia, algo que vive el país por primera vez, hablan de mesetas, picos, cercos y otro sinnúmero de cosas técnicas, y todos somos -o nos creemos, como en cada uno de los anteriores casos- epidemiólogos, cuando no hay nada más alejado de la realidad.
Y aunque parecería obvio, finalmente no lo es tanto: no todos sabemos de todo. Es más, lo que ignoramos es ampliamente superior a lo que conocemos. Y claro, eso no está mal, pero debemos ser conscientes de ello, reconocer nuestros límites y saber hasta dónde podemos llegar utilizando ese derecho a la libre expresión al que tanto apelamos cuando nos confrontan personas, repito, mejor calificadas y que pueden hablar con toda la propiedad que se requiera según cada caso.
Insisto, si bien hay que respetar el derecho de opinión, la voz del ciudadano que todos somos y demás aspectos propios del humano, también resulta fundamental y resultaría beneficioso para la sociedad, comprender que hay personas que se tomaron el tiempo para instruirse en cierto tema. Seamos conscientes, asumámoslo y dejemos a cada zapatero en su zapato

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