Huellas


Dejaste en mí huellas, pero no cualquier tipo de ellas.
No de esas huellas que se borran cuando alguien más, o el viento, pasa por allí.
Las huellas con las que me marcaste son, sin ninguna duda, especiales.
Especiales para quién, podrás preguntarte. Para mí, tendría yo que contestarte.

Hay huellas que, repito, se las lleva el viento.
Huellas frágiles y poco sólidas. Huellas del común.
Las huellas de tu autoría en mí, son mucho más que eso
Tus huellas, al menos las que dejaste en mí, contarán muchas historias.

Esas huellas, sin embargo, no son más que una simple materialización.
Sí, materialización de un camino que tu recorriste por mí, en todo sentido.
Y un camino que nadie, por ninguna circunstancia, volverá a recorrer.
Por allí, donde dejaste tus huellas, solo podrás volver a pasar tú.

Y ya bien sabes las puertas de ese camino siempre estarán abiertas.
En especial, escúchame bien, cuando te sientas sola, triste o melancólica.
Yo, con gusto y si así lo deseas, estaré dispuesto a acompañarte por aquel camino.
Aquel camino por el que vivimos alegrías y relajación.

Las huellas siempre estarán ahí, para tí y para mí.
Esas huellas, no lo dudes ni un segundo, serán como nuestra clave secreta.
Solo tú y yo conocemos cada una de ellas y su significado.
Por eso, aunque sean a simple viste solo huellas, para nosotros serán mucho más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Honro nuestra historia

A quien inspira

Mi mejor versión