Un domingo con tu nombre


De la nada resultó siendo un domingo desprogramado, despreocupado y libre para él. Un domingo diferente, atípico. Y cuánto lo sintió. Sin el deber de laborar, tenía la tarde libre; pero cuánto le pesaría. Aunque en algunos de los fines de semana anteriores hubiera deseado descansar y tener la ocasión de poder quedarse en su casa, cuando la tuvo a su alcance, literalmente, no supo qué hacer.

Comer, dormir, ver televisión, leer, escuchar su música favorita... nada lo llenaba, o mejor, nada lo hacía sentir a gusto, aunque pudiera descansar como hace mucho tiempo no lo hacía. Era como un día sin sentido, claro, por la costumbre de no tener qué hacer, como solía tenerlo semana a semana, domingo a domingo.

Con el día así, las horas, más largas que de costumbre para él, transcurrían entre actividades que solo buscaban alejarlo de su domingo atípico. Lo que ni él mismo notaba era que, aunque atípico, en el día había una constante, un pensamiento que en varias ocasiones, pasó por su mente.

El pensamiento, sin dejar a un lado los clichés, tenía nombre propio. Entre comer y dormir, estuvo tu nombre. Entre dormir y ver televisión, estuvo tu nombre. Entre ver televisión y leer, estuvo tu nombre. Entre leer y escuchar su música favorita, estuvo tu nombre... Entre actividad y actividad, el pensamiento era el mismo. Por ello, sin notarlo hasta entrado el final del día, el domingo atípico para él, resultó siendo un 'Domingo con tu nombre'.

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